DEPRESIÓN Y CODUCTA
La Depresión es un Trastorno del Estado de Ánimo que se caracteriza por una gran variedad de síntomas, entre ellos la disminución en la actividad de la persona que la padece. Esta falta de activación está producida por una bajada en los niveles de un neurotransmisor: la SEROTONINA. La inactividad produce una disminución de los niveles de este neurotransmisor reforzando el estado de ánimo depresivo, lo que a su vez hace que la persona cada vez se encuentre menos activa; de tal manera que la persona se encuentra en un círculo vicioso del que le cuesta salir, cuanto más deprimido estoy menos activo me encuentro y cuanto menos activo más aumenta mi estado depresivo.
Desde hace muchos años esta muy clara la relación Estado de Ánimo-Conducta, sin embargo lo que no está tan claro es si lo que provoca el estado de ánimo depresivo es la disminución de la actividad o viceversa, el estado de ánimo hace que el sujeto disminuya su actividad. (Por ejemplo en un estudio con la musculatura facial se comprobó que los sujetos sin sentir ninguna emoción, sólo moviendo la musculatura y gesticulando como si sintiesen pena o alegría acababan sintiéndola).
La clave para romper este círculo vicioso está en aumentar los niveles de serotonina, y ¿cómo hacemos esto?
1º.- Planificando nuestra vida y realizando una terapia de activación: Organizo mi día a día, sin plantearme si tengo fuerzas o ganas para hacerlo. Al acabar el día reviso lo que he conseguido, enfocándome en mis logros no en lo que hago. (Entre las actividades del día a día es muy importante introducir ejercicio físico).
2º.- Tomando el sol, al menos 10 minutos diarios. El sol nos aporta vitamina E, fundamental en la síntesis de Serotonina.
3º.- Introduciendo en la dieta alimentos que contengan sustancias precursoras de la Serotonina, sobre todo ricas en Triptófano, como la piña, las nueces, los cacahuetes, la soja,… Y comiendo chocolate (el cacao no sólo es precursor de este transmisor sino que también, al ser estimulante nos ayuda a mantenernos activos).
4º.- Eliminando del organismo los radicales libres, tomando alimentos antioxidantes, por ejemplo frutos rojos (tomate, frambuesar, fresas, ciruelas rojas, arándanos, moras, etc.)
No hay que olvidar que somos “seres biológicos”, es decir, nuestra conducta, nuestro estado de ánimo y los trastornos que se relacionan con ellos tienen una base bioquímica y actuando sobre ella ayudamos a la recuperación (con fármacos y con la dieta). Sin embargo, esto no es suficiente, el componente conductual es muy importante, la persona debe cambiar su conducta si quiere romper el círculo en el que está inmerso, ya que como hemos mencionado antes la inactividad refuerza e impide en muchos casos que se restablezca la normalidad en la química cerebral a pesar del tratamiento farmacológico.
Cristobalina Muñoz Castro
Psicóloga colegiada AN04492
Master en Neurociencias
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